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LexNET: Luces y Sombras

Artículo publicado en » Calle de Letrados» del Ilustre Colegio de Abogados de Córdoba @ICACordoba

LexNET

LexNET: luces y sombras

 Cuentan una curiosa anécdota de Ilmo. Sr. Don José María Muriel de Andrés (el que fuera nuestro Decano hace ya unos años). Cuando un Procurador le preguntó “¿Por qué los abogados presentáis siempre los escritos el último día del plazo?” respondió: “Porque al día siguiente ya estaríamos fuera de plazo …”

Si a los Abogados no se nos marca un plazo, un término o una fecha, seguiremos estudiando el asunto, avanzaremos en otros encargos, atenderemos las urgencias del día a día (que no son pocas …) Somos los únicos que no deberíamos quejarnos de que se nos haya marcado un plazo terminante para el inicio del comienzo de la Justicia Digital.

LexNET ha marcado un antes y un después: la Administración de Justicia ya no es tal y como la conocíamos y concebíamos antes del 1 de enero de 2016 y debemos entenderla de forma distinta a lo que lo hacíamos.

Al proyecto LexNET también se le ha llamado “Papel 0”, objetivo, que por su rotundidad y escasa planificación estructural, ha estado muy lejos de haber sido alcanzado con la rotundidad que se pretendía, y dicho sea en estrictos términos de defensa, con cierta arrogancia por los dirigentes de la Administración Judicial española.

¿Qué ha sido de LexNET y qué ha supuesto en sus primeros dos meses de vida? El proyecto ha tenido sus luces pero también sus sombras, más estas últimas que las primeras. Pero recordemos que LexNET es sólo un primer paso hacia el Expediente Judicial Electrónico, que desembocará en una inevitable, y necesaria, Justicia Digital.

Hagámonos algunas preguntas reflexivas y valoremos el tsunami electrónico-digital que ha arrasado las playas y costas de los Juzgados y Tribunales.

Sombras

 ¿Falta información? Información en realidad sobra, aunque a veces debido a una deficiente formación dicha información puede ser algo contradictoria. En la Comisión de Nuevas Tecnologías hemos estado resolviendo dudas de carácter procesal debido a la mala información sobre el uso de la plataforma LexNET. Por ejemplo en el supuesto de la representación en los procedimientos civiles, los Letrados no ostentamos en ningún caso la representación y en el supuesto de no ser preceptiva nuestra intervención o la del Procurador y el justiciable quisiera apoyarse en una labor de representación profesional ésta ha de recaer siempre en un Procurador de los Tribunales (artículo 32 de la LEC).

¿Falta formación en los Juzgados? Indudable y lamentablemente, sí. Debemos reclamarla enérgicamente a la Consejería de Justicia que a la mayor brevedad posible forme a los Letrados de la Administración de Justicia, Jueces y Magistrados y a todos los funcionarios de Justicia, sobre el uso de certificados, documentos electrónicos, y sobre todo en protocolos y procedimientos de atención y resolución de incidencias de comunicación del sistema LexNET.

¿Falta formación de los abogados? Para ser políticamente correcto diré que es necesaria mucha más formación digital de la que ahora se oferta. La Comisión de Nuevas Tecnologías tiene un límite de atención a los compañeros (prestamos toda la ayuda que nos es posible con la limitación del tiempo de la que adolece cualquier abogado en ejercicio). ¿Debería la Escuela de Prácticas Jurídicas, el Master de la Abogacía o el propio Colegio de Abogados impartir formación? En mi honesta y humilde opinión, sí (y lo antes posible).

¿Existen incidencias? Como programador que fui y en mis relaciones frecuentes con los ingenieros informáticos con los que trato en ANPhacket (la Asociación Nacional de Profesionales del hacking ético de la que tengo el honor de ser su Secretario y Asesor Jurídico) y en las frecuentes charlas con peritos informáticos os puedo asegurar que es cierto el axioma informático de que ningún programa que merezca la pena ha funcionado nunca a la primera. De igual forma, y como todo el mundo sabe (y padece) es habitual que todos los sistemas operativos y software tengan sus constantes actualizaciones y revisiones. ¿Debería haberse testado más previamente? La empresa que ha desarrollado la plataforma LexNET (SATEC, Sistemas Avanzados de Tecnología, S.A.) es una multinacional española de prestigio, que integra soluciones tecnológicas y está especializada en servicios avanzados asociados a las nuevas Tecnologías de la Información. El desarrollo en la seguridad del canal de transmisiones es impecable, con cinco niveles de autenticación y firmas digitales, y con una escalabilidad horizontal que se fundamenta en el uso de los elementos hardware especializados tales como balanceadores de carga con un switch de nivel 4-7 (con capacidad para cualquier servicio TCP/IP).

De igual forma RedAbogacía se ha esforzado y continúa trabajando en ofrecer a los colegiados una interfax adecuada que ayude y facilite mediante LexNET Abogacía el uso y accesibilidad a la plataforma.

¿Es LexNET una tecnología que ha nacido “obsoleta”? Como todo en Informática, puede mejorarse. La tecnología actual basada en JAVA puede superarse. Solamente es una cuestión técnica y de tiempo que puede ser sustituida por otra tecnología que supere los estándares de seguridad que se marquen y que sean necesarios.

¿Debería LexNET depender del Ministerio de Justicia o del Poder Judicial? Esta es una cuestión que ha salido a la luz recientemente y sobre la que tengo mi propia opinión: el Comité Técnico Estatal de la Administración Judicial Electrónica, que está compuesto por el Consejo General del Poder Judicial, Ministerio de Justicia, Fiscalía General del Estado y Comunidades Autónomas con competencias en materia de administración de Justicia emitió en su momento su informe favorable al Real Decreto 1065/2015, de regulación del sistema LexNET, por lo que los representantes de todos los operadores jurídicos estimaron que era un sistema adecuado y conforme a ley.

¿Por qué algunos Juzgados nos requieren que aportemos documentos originales a pesar de haber sido escaneados y enviados a la plataforma LexNET? Esta es otra lamentable descoordinación que existe actualmente y sobre la que mantengo también una peculiar opinión. No todo en el mundo extrajudicial es digital (documentación en soporte manual en papel) y si un soporte no es electrónico hay que observar una serie de garantías para llevar a cabo su digitalización. Esto, ha conllevado un efecto “rebote”: en algunos Juzgados se emplea tres veces más papel que antes. ¿Qué ha animado a esa actitud preventiva judicial? No otra cosa que la garantía de los derechos del justiciable. ¿Puede salvarse dicha distorsión aparente? Obviamente si los documentos en los que se funden los derechos de nuestros clientes son documentos electrónicos no haría falta. Me explico, si una empresa nos llega con documentos digitales, por ejemplo facturas digitales, documentos emitidos por la e-administración, etc … no existiría ningún problema ni incidencia: se remitirían tal y como nos los han remitido a nosotros. Por ello, he aquí mi siguiente reflexión.

Personalmente siempre he confiado y me he apoyado en los compañeros Procuradores a los que he valorado y reconocido (nunca suficientemente) su trabajo. Ahora, vuelvo a pensar en ellos pues estimo que una posible solución para llevar a cabo una digitalización con las debidas garantías puede requerir la intervención del Procurador. Si este profesional de la Justicia exhibiera ante el Letrado de la Administración de Justicia los documentos originales que han sido digitalizados y una vez que éste comprobase y cotejase bajo el principio de fe judicial del que es titular, que el soporte automatizado fruto de una digitalización, coincide con el soporte manual de origen, entiendo que se obtendrían las garantías debidas y suficientes para acreditar su originalidad e integridad, siendo éste, a mi leal saber y entender, un paso de gigante hacia la consecución del expediente judicial electrónico.

Luces

Se ha comenzado un proceso irreversible de actualización y modernización de la Administración de Justicia. Esta pequeña lucecita no se debería apagar, ni tampoco deberíamos dejarla expuesta a vientos o soplos inadecuados …

Porque, ¿Quién, hoy en día, querría, se empeñaría o se obstinaría en realizar su declaración de IRPF en papel? ¿Quién, hoy en día, se enfadaría, molestaría o incomodaría en acceder a la banca electrónica? ¿Quién, hoy en día, se extrañaría, asombraría o se quedaría perplejo por realizar una compra on line? ¿Por qué entonces algunos de los operadores jurídicos (abogados, procuradores, graduados sociales, administradores concursarles y órganos judiciales en general) quieren, se empeñan, se obstinan, se enfadan, se molestan, se incomodan, se extrañan, se asombran o se quedan perplejos por el hecho de que la Administración de Justicia y las comunicaciones con los Juzgados y Tribunales se esté digitalizando?

La sociedad de la información es imparable. Los formatos digitales no son el futuro sino el presente. Por ejemplo, los nativos digitales (aquellos nacidos a partir de los años 80 y que dominan con alguna o ninguna instrucción cualquier medio informático: dejadle vuestro Smartphone a un bebé y accederá a la galería de imágenes antes que vosotros …) estos nativos digitales, estos habitantes del ciberespacio, no conciben por ejemplo sus relaciones personales sin las redes sociales, así pues, el acoso escolar que antes se daba en el patio del Colegio o se da en Twitter o en Facebook. ¿Cómo se estructura este nuevo tipo penal? ¿Cómo plantearíamos una adecuada defensa? La vida real es digital y choca con un concepto decimonónico de una Justicia analógica basada en los soportes manuales, en nuestro querido y añorado papel …

La Administración, y todos los servicios profesionales se están digitalizando. Si no nos “hubiesen obligado” de un día para otro (aunque también podría haber sido un poco más atenuado, y no quiero entrar en ninguna connotación política pues este es un medio meramente profesional) nos hubiésemos quedado en una Justicia del Siglo XIX en lugar de la Justicia que nos merecemos y necesitamos acorde al Siglo XXI.

¿Las incidencias se están resolviendo? Afortunadamente sí. Permitidme que sea parcial. El trabajo desarrollado por los profesionales informáticos de la Junta de Andalucía es ímprobo. Y lo puedo decir sin tapujos porque conozco la labor tan ardua que están realizando. Seguirán recibiendo quejas de vosotros y de la Comisión de Nuevas Tecnologías, y es su obligación recibirlas, pero lo que no se merecen es ningún tipo de menosprecio a su admirable labor profesional. Los que superamos el nivel de usuario, sabemos por poner un ejemplo, que es simple clickar en un acceso directo para que se ejecute un programa, pero es tremendamente complejo los servicios y procesos secundarios que en segundo plano invisibles al usuario, se desarrollan en la CPU. La analítica y programación informáticas no son fáciles, y aunque la interfaz de usuario aparezca sencilla detrás hay muchísimo, que se ignora y no se valora adecuadamente.

Dicho sea de paso ¿Tan extraño es que un nuevo sistema tenga un periodo de adaptación y reajuste en su configuración? Nos consta que se están subsanando poco a poco todas las incidencias, interrogantes y cuestiones en toda la operativa y funcionalidad de LexNET.

¿Sería necesaria una suspensión temporal del sistema? ¿Es aconsejable una moratoria en el funcionamiento de LexNET? Desde mi punto de vista y el de la mayoría de los abogados 2.0 (juristas habituados a las nuevas tecnologías y el derecho digital) con los que me relaciono consideraría que un parón temporal en el sistema ocasionaría un feedback negativo al abogado ejerciente. Los abogados no-digitales volverían a relajarse y no procurarían su inmediata actualización al medio digital, que es urgente y necesaria.

Considero más adecuado fomentar la información y formación en todos los ámbitos de actuación de todos los operadores jurídicos y realizar un seguimiento exhaustivo para perfeccionar el sistema. Una ventaja añadida y consecuente con lo anterior es que dichos operadores jurídicos se actualizarían en sus conocimientos de la era digital, y se habituarían y no se sentirían perdidos en un mundo digital abarrotado de soportes automatizados, que no es el futuro sino el presente casi inmediato.

LexNET ayudará a la alfabetización digital de los juristas. Ya tenemos clientes que son nativos digitales, que acuden a nuestros despachos profesionales. El analfabetismo digital es el nivel de desconocimiento de las nuevas tecnologías que impide, en nuestro caso acceder y entender los soportes automatizados donde están contenidas declaraciones de voluntad, comunicaciones y elementos constitutivos de negocios jurídicos o configuradores de algún tipo penal.

Hasta ahora cuando un abogado oía un poco de “ruido tecnológico” se escudaba en que “soy abogado, no informático” y cuando aparecía cualquier elemento tecnológico en el expediente “eso es cuestión de una pericial informática” Pero queridos compañeros y compañeras ¿hemos de tener un perito informático en nómina para entender lo más básico? Debemos conocer y reconocer todo tipo de soporte digital, las firmas digitales, las comunicaciones telemáticas, correos electrónicos, etc …

Una ventaja indirecta, que es consecuencia de la puesta en marcha de LexNET es la actualización informática de los despachos de abogados. Cuando he enviado a alguno de mis informáticos para actualizar el sistema informático de algún profesional, a veces ni siquiera ha podido instalar la versión correcta y necesaria de JAVA, ya que el sistema operativo que estaba instalado en sus equipos era el histórico Windows XP. Siempre que hablo de este querido y venerable sistema de Windows, realizo el mismo comentario que me hizo mi amigo y compañero en ANPhacket, Eduardo (@edusatoe) profesor de informática y un hacker ético como la copa de un pino: “Rafa, sabes para que sirve ahora el ‘XP’ … para que chavales lo usen de ‘esparring’ …”)

Y de las copias de seguridad y de la seguridad en la WIFI, ni hablemos … A unos compañeros les costará más que otros, pero la actualización informática y el aprendizaje tecnológico que conlleva la imposición de LexNET, hará que todos nos “pongamos las pilas” También, más tarde o más temprano, todos se darán cuenta que al suprimir el papel los costes se reducirán y la organización de los expedientes se agilizará. Aunque ahora no lo vean o no lo comprendan.

Por lo tanto, la digitalización de la Justicia conllevará la necesaria digitalización de los despachos en su estructura y organización.

Tan sólo llevo ejerciendo 19 años y de ellos tan solamente 9 me he dedicado en exclusiva al Derecho Digital y Tecnológico (y a la protección de datos) y he visto cómo progresivamente las cuestiones que se me plantean están cada vez más relacionadas con las tecnologías de la información y la comunicación, con el comercio electrónico, soportes digitales, etc … (no se a ciencia cierta si solamente por ser mi especialidad, mi despacho lo rotulé hace tiempo como Derecho más Informática @d_mas_i) por lo que no se si dentro de mucho o poco se podría dar más habitualmente la siguiente entrevista en cualquier despacho profesional de cualquier abogado:

– Buenos días.

– Buenos días. Dígame en que puedo ayudarle.

– Si, verá … es que hace unas semanas vi una oferta de compra de un coche de segunda mano a un particular por Twitter que me pareció muy interesante, tras diversos correos electrónicos llegamos a un acuerdo en el precio, ya que en las fotografías compartidas en Google Drive que vi, comprobé aparentemente que era un vehículo más que aceptable. Le di una señal al vendedor mediante PayPal y ahora me pide el resto en bitcoins, lo que me ha hecho sospechar y quisiera formalizar para estar seguro, el contrato de compraventa en soporte digital firmando con los certificados digitales de nuestros DNIe. Lo que ocurre es que el apoderado electrónico habilitado por la gestoría administrativa me ha informado con un burosms que ha detectado en la nota digital de la sede electrónica que existe una carga en el Registro Telemático de …

 – Disculpe que le interrumpa … – pausa dramática para pensar y recapitular – Ejem … ¿dónde me ha dicho usted que vio la oferta del coche, en un “concesionario llamado “El tuiter”?

Conclusión

La modernización y dinamización de la Administración de Justicia es imprescindible y esencial. LexNET es su primer paso.

Me pregunto, y deberíamos preguntarnos todos ¿La tensión y malestar en diversos operadores jurídicos ante las iniciales incidencias en la operativa, funcionamiento y desarrollo del nuevo sistema, mejora o ayuda al asentamiento de un sistema que es forzoso legal y reglamentariamente?

¿Debemos quejarnos? Obviamente, pero estimo que debe ser una queja productiva, constructiva y que sirva para depurar las situaciones que deban ser objeto de mejora.

¿Debemos reclamar y solicitar más formación en los ámbitos y materias digitales para todos los operadores jurídicos? Indudablemente, y para los abogados principalmente.

Creo que no nos deberíamos dejar llevar por el desánimo o el desaliento. Estoy convencido que si todos colaboramos aportando, comprometiéndonos y esforzándonos, lograremos el objetivo marcado, superar el primer paso y continuar avanzando en la digitalización plena de la Justicia. Es obvio y lógico que LexNET, cuando se subsanen y corrijan todas sus deficiencias actuales (caídas del sistema, errores en notificaciones, y alguno que otro más) no sólo se agilizará la tramitación de procedimientos sino que los hará más seguros.

¿La informática nos pone de los nervios? Si no la controlamos o no disponemos de los medios para controlarla, sí (la adoro los días pares pero la odio los impares) Stephen Wozniak fundador de Apple Computer junto con Steve Jobs dijo en una ocasión “No te compres nunca un ordenador que no puedas tirar por la ventana”. Y él es un ingeniero informático que ralla la genialidad.

Tampoco hemos de tener un equipo extraordinario ni disponer de unos conocimientos informáticos tremendamente avanzados. Solamente hemos de disponer y contar con la información y formación necesaria en cada momento. Dentro de un tiempo lo que veremos extraño será el papel, no los formatos electrónicos.

¿LexNET funcionará correctamente y con fluidez? Estoy totalmente convencido de ello.

Tomas Edison, empresario y prolífico inventor que patentó multitud de inventos, al que le debemos el simple, funcional y genial invento de la bombilla eléctrica, una de las bases esenciales de la sociedad industrializada, respondió a un periodista que le mencionó que había fracasado mil veces al inventar la bombilla «No se equivoque, he descubierto 999 maneras de cómo no hacer una bombilla.» Creo que no harán falta tantas pruebas de LexNET para que sea la luz que brillantemente nos alumbre por el camino hacia, la por ahora con ciertas sombras, Justicia Digital.

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