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Fake news: desinformación en la sociedad de la información

– Información al lector – tiempo aproximado de lectura: 7 minutos

¿Ha evolucionado el «homo internauta» al mismo ritmo que su hábitat, la selva de Internet? ¿Sabe distinguir entre información válida y original de una desinformación? ¿Las noticias o informaciones falsas son la desinformación de la sociedad de la información, o algo más?

El fenómeno de la contaminación de la información.

Según la Real Academia de la Lengua Española la desinformación es la acción y efecto de desinformar, y desinformar es dar información intencionadamente manipulada al servicio de ciertos fines o dar información insuficiente u omitirla. Este fenómeno de contaminar la información se conoce también por el neologismo fake news (noticias falsas) y son bulos difundidos con diversas intenciones entre las que predominan engañar o confundir para perjudicar a un colectivo o una ideología inducir a error, manipular decisiones, desprestigiar o enaltecer entidades o personas, obtener o hacer disminuir un rédito político (es lo que siempre ha sido la propaganda y ahora se denomina “posverdad” como una verdad no basada en los hechos) o simplemente para llevar a cabo engaños o fraudes obteniendo ganancias económicas.

Estos bulos pueden ir desde noticias asombrosas de remedios milagrosos para las enfermedades, los que alertan de falsos peligros en un determinado sitio, los relacionados con políticos y otros personajes públicos, historias sobre los virus que pueden infestar tu dispositivo si no reenvías un mensaje determinado y hasta estafas que ofrecen incentivos falsos.

No podemos considerar las noticias ficticias publicadas en medios satíricos como desinformación o fake news ya que su objetivo es humorístico (con animus iocandi, es decir, ánimo de broma o intención jocosa) y es evidente su falsedad y no llevan a confusión a los lectores. Por ejemplo, las desternillantes noticias de El Mundo Today

Mark Zuckerberg, en su declaración ante el Senado de Estados Unidos en abril de 2018, reconoció que se habían creado 80.000 publicaciones falsas que llegaron a 126 millones de estadounidenses a través de su red social. El Instituto Tecnológico de Massachusetts y su informe “The spread of true and false news online” indica que estas noticias tienen hasta un 70% más de probabilidades de ser compartidas que las verídicas y según el «I Estudio sobre el Impacto de las Fake News en España» realizado por la empresa de investigación social y estudios de mercado “Simple Lógica”, en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid solamente un 14 por ciento de los españoles es capaz de distinguir una «fake news«, aunque un 59,5 por ciento piense que pueden hacerlo, y de forma preocupante, también refleja los jóvenes son menos vulnerables a las noticias falsas, aunque aún así tres de cada cuatro no sabe diferenciar informaciones ficticias de las reales, disparándose el porcentaje de quienes se creen las «fake news» al 92 por ciento en el caso de las personas mayores de 55 años, y solo un 5,8 asegura que trata de contrastar o verificar la información.

Ámbitos y normativa de aplicación

La regulación de las fake news se ha ido poco a poco extendiendo por diversos países. Hasta marzo de 2018 habían sido aprobadas leyes más o menos restrictivas en países como Alemania, Canadá o India. En Asia, la ley más restrictiva ha venido de Malasia que penaliza la divulgación de “cualquier noticia, información, datos e informes, que sean total o parcialmente falsos”. En Irlanda se ha incluido una regulación en torno a los bots, definiéndolos como cualquier elemento de software que utiliza 25 o más cuentas o perfiles en línea para ejecutar tareas automatizadas.

Estamos lejos en España de una regulación específica ante este fenómeno.  Veamos los principales ámbitos donde se produce y que normativa sería aplicable.

Ámbito comercial

Los engaños por desinformación se regirán por el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias y la normativa correspondiente a cada ámbito autonómico (por ejemplo en Andalucía la Ley 13/2003, de 17 de diciembre, de defensa y protección de los consumidores y usuarios de Andalucía.)

También y respecto de empresarios se aplicaría la Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal, que contempla la mejora de la protección de los consumidores y usuarios señalando que será desleal la omisión u ocultación de la información necesaria para que el destinatario adopte o pueda adoptar una decisión relativa a su comportamiento económico con el debido conocimiento de causa, siendo también desleal si la información que se ofrece es poco clara, ininteligible, ambigua o no se ofrece en el momento adecuado o no se da a conocer el propósito comercial de esa práctica, cuando no resulte evidente por el contexto.

Salud

Las noticias sobre falsas terapias podrían ser penadas por el artículo 362 bis del Código penal: el que con conocimiento de su falsificación haga publicidad de medicamentos o sustancias activas y con ello genere un riesgo para la vida o la salud de las personas.

Prensa

Podría solicitarse la rectificación de información incorrecta difundida por cualquier medio de comunicación social si se tratan de hechos que aludan a una persona y ésta la considere inexactos y cuya divulgación pueda causarle un perjuicio (artículo 1 de la Ley Orgánica 2/1984, de 26 de marzo, reguladora del derecho de rectificación).

Penal

Las fake news también podrían ser constitutivas de un delito de injurias si contienen expresiones que lesionen la dignidad o menoscaben su fama o atente contra su propia estimación (artículo 208 del Código Penal) o de un delito de calumnias si se imputase un delito con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad (artículo 205 del Código Penal) ambos delitos con la agravante de publicidad. También podrían ser constitutiva dichas noticias faltas de un delito de incitación al odio si públicamente se fomenta, promueve o incita directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación contra un grupo o parte del mismo por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias o pertenencia a una etnia, raza o nación o por su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual o por razones de género, enfermedad o discapacidad (artículo 510 del Código Penal).

Si incluyen un ánimo de lucro ilícito pueden de igual forma ser constitutivas de un delito de estafa si se utilizare engaño bastante para producir error induciendo a realizad un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno (artículo 248 del Código Penal).

De igual forma, si tiene como finalidad la afirmación falsa o la simulación que persiga propagar mensajes de alarma, atentados terroristas o catástrofes, y puedan implicar situaciones de peligro para la sociedad o hacer necesario el auxilio y la activación de los servicios de emergencia, podrían ser constitutivo de delito de desórdenes públicos (artículo 561 del Código Penal).

Ciberseguridad

En muchas ocasiones también las fake news constituyen una amenaza para la ciberseguridad, ya que son usadas por cibercriminales para infectar dispositivos, aprovechando con la difusión del mensaje la distribución de todo tipo de malware, que consiste en software malicioso o dañino destinado a acceder a un dispositivo de forma inadvertida, sin el conocimiento del usuario: spyware (software espía), adware (software publicitario), phishing (engaños), virus, troyanos, gusanos, rootkits, ransomware, secuestradores del navegador, etc …

Posibles soluciones: la iniciativa europea y los códigos de buenas prácticas

La Unión Europea, aunque haya desistido en elaborar una legislación al respecto sí ha establecido un plan de acción que se centra en cuatro pilares:

  • mejorar las capacidades de las instituciones de la Unión para detectar, analizar y exponer la desinformación;
  • reforzar las respuestas coordinadas y conjuntas;
  • movilizar al sector privado para abordar la desinformación;
  • y la sensibilización sobre la desinformación y mejora de la resiliencia social.

Asimismo, planea crear una red europea de verificadores de datos (fact checkers) para garantizar la fiabilidad de la información encontrada en Internet.

En la misma línea, en octubre del año pasado, Google, Facebook, Twitter y Mozilla firmaron un código de buenas prácticas comprometiéndose a garantizar la transparencia de la publicidad política, tomar medidas contra las cuentas falsas e identificar y etiquetar los bots, bajo los auspicios de la Comisión Europea para acordar un “Código de Buenas Prácticas” que serviría de autorregulación voluntaria para impedir la propagación de las fake news en Internet.

Consejos para identificar fake news

  • Lee la noticia entera, no solo el titular.
  • Averigua la fuente: ¿es una cadena de WhatsApp sin autoría o sin enlace? Investiga al autor de la noticia y comprueba las referencias en los medios de comunicación.
  • Comprueba si otros medios de comunicación han reproducido la misma noticia.
  • Si la noticia dispone de imagen realiza una búsqueda inversa de imágenes en

https://images.google.com/ o en https://reverse.photos/

  • Actúa con lógica: no te creas la noticia ni compartas el texto de inmediato.
  • Piensa en tus reacciones ante la noticia: ¿Demasiado emotiva? Las noticias inventadas se hacen para causar grandes sorpresas o rechazo. ¿Están «pidiendo» que creas en la noticia o que no desconfíes de lo que dicen? ¿Suena demasiado extraño para ser real?

Por último …

Puedes acceder a estos sitios para comparar opiniones:

https://www.vost.es/stopbulos

https://hoaxy.iuni.iu.edu/

https://cazahoax.com/

https://www.factcheck.org/

O también a las cuentas de Twitter: @Policia, @Malditobulo, @elcazabulos, @Snopes o @Vostspain

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