La prueba documental digital. Introducción y definición (I)

Introducción

Cuentan las malas lenguas que en los albores de la Ley de Enjuiciamiento Civil 1/2000 un funcionario de justicia en algún Juzgado (digamos siempre el nombre del pecado, no de los pecadores) intentó grapar un CD con la vista del juicio al expediente … Supongo que su razonamiento sería: “esto habrá que incorporarlo de alguna forma al expediente”. Esta manera de pensar podría haber sido lógica y comprensible hasta el siglo XIX (fecha de publicación de nuestra anterior ley rituaria) ya que una de las principales garantías es la del proceso debido, cuya máxima reza en el brocardo jurídico: “lo que no está en el expediente no está en el mundo” y nadie le explicaría cómo incorporar al expediente un video digital en el que constaba la celebración de un acto procesal y que se conservaba en un soporte informático.

Si nos damos cuenta, los juristas del siglo XXI, y no solamente los informáticos, hemos de emplear términos tales como: digital o soporte informático. Hace unos años el instrumento más valorado en un despacho era una buena máquina de escribir pues las copias se presentaban mecanografiadas, más adelante el instrumento mejor considerado en el despacho era una buena fotocopiadora para realizar esa labor, y hoy en día (no mañana ni pasado mañana, sino hoy) el mejor instrumento a tener en cuenta es un scaner para digitalizar los documentos. De las copias pasamos a las fotocopias y de éstas a los documentos digitales.

Definición

Antes de definir lo que es la prueba documental digital hemos de recordar lo que es una fuente de prueba y lo que es un medio de prueba. Con la expresión fuente de prueba nos estamos refiriendo a un concepto extrajurídico, a una realidad anterior e independiente al proceso, y un medio de prueba alude a un concepto jurídico, ya que solamente existen en el proceso en cuanto nacen y se desarrollan en dicho proceso. Las fuentes de prueba son los elementos que existen en la realidad, y los medios de prueba consisten en las actividades que es preciso desplegar para incorporar estas fuentes al proceso.

Entre las fuentes de prueba figuran los documentos, siendo un documento el instrumento que contiene la relación o constatación de un hecho o circunstancia relativas a hechos y personas. Algunos autores distinguen entre documentos electrónicos y documentos digitales, especificando que los documentos electrónicos son los que representan una manifestación de voluntad o representación de un hecho que se ha obtenido a través de medios electrónicos y audiovisuales y que los documentos digitales son aquellos en los que la información está registrada en un soporte digitalizado (que proviene de la terminología informática, al constituirse el documento en dígitos, ceros y unos, que conforman el código binario también llamado código máquina) necesitando dicho soporte digitalizado un dispositivo informático o hardware (PC, tablet o smartphone, por ejemplo) y un software (procesador de textos, hoja de cálculo o visualizador de textos, por ejemplo) para su consulta y/o tratamiento. Así, todo documento digital es un documento electrónico pero no todo documento electrónico es digital.

Personalmente considero esta distinción algo desfasada (la tecnología siempre irá por delante de la normativa) pues tanto el video como el sonido, los únicos documentos electrónicos en estricto sentido que pueden enumerarse (y que la Ley de Enjuiciamiento Civil menciona como medios de reproducción de la palabra, del sonido y de la imagen) tenderán a incorporarse en soportes digitales: el video vendrá en un formato .avi o .mp4 y el sonido en un formato .mp3, con lo que será residual tanto el concepto de documento electrónico como la necesidad de los reproductores electrónicos (video o reproductor de sonido) para este tipo de documentos.

Lo más que se aproxima el legislador al concepto de documento electrónico o digital es cuando define en el artículo 299 de la LEC como un medio de prueba “los instrumentos que permiten archivar y conocer o reproducir palabras, datos, cifras y operaciones matemáticas”. Personalmente y de lege ferenda definiría la prueba documental digital más que como un instrumento, como aquel documento que ha sido digitalizado por un software y que se aporta al proceso como prueba documental, pública o privada, en el caso de contener datos, cifras y operaciones matemáticas (terminología de la LEC) y como otro tipo de prueba (por ejemplo dictamen pericial) en el caso de contener palabras, sonidos o imágenes (otra vez terminología de la LEC).

Desde mi punto de vista considero que la prueba documental digital sólo es una forma de aportar medios de prueba al proceso utilizando medios informáticos. Nada más y nada menos.

Artículo publicado en la Revista Calle de Letrados del Ilustre Colegio de Abogados de Córdoba.  http://www.icacordoba.com/revista/index.html